Pongamos que hablo de correr

Tenía 46 años cuando una de las grandes leyendas de todos los tiempos se fue a trabajar a una mina de uranio para que luego, en un golpe de magnanimidad, el Gobierno lo ascendiese a basurero. Por donde pasaba detrás del camión de la basura con su escoba salía la gente a las ventanas a ovacionarle mientras sus compañeros no le permitían recoger ni un solo residuo, así que Zátopek se limitaba a correr dando zancaditas a modo de exhibición.

Sobrecorrer. Sobre-vivir.

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